Verdaderohistoria

“El jet de Hugh Hefner tenía una cama redonda y su propia discoteca.”

Veredicto: Cierto. El *Big Bunny*, un McDonnell Douglas DC-9-32 pintado de negro y entregado a Playboy en 1969 por unos $5.5 millones, tenía una cama ovalada con sábanas de seda y una colcha de piel en la suite trasera de Hefner, una sala de estar, una cocina, un sistema de cine y video, y una pista de baile con iluminación que la compañía llamaba discoteca. Lo atendían las 'Jet Bunnies', entrenadas por Continental Airlines. Playboy lo vendió en 1975.

Hefner encargó el DC-9 en el apogeo de la fortuna de Playboy y lo hizo personalizar en la fábrica de Long Beach y por especialistas en interiores de Miami. La librea totalmente negra con un conejo blanco en la cola era única en una era de aviones de línea plateados; la matrícula, N950PB, terminaba en 'PB' por Playboy.

Dentro, la cabina trasera albergaba los aposentos privados de Hefner: una cama elíptica, una ducha y paredes revestidas de madera. Más adelante había un salón con sofás de cuero, una cocina que servía cenas completas, proyectores de cine y un equipo de sonido de 8 pistas, y una zona con luces intermitentes donde bailaban los invitados. La cobertura de la época en Life y las retrospectivas posteriores en el Hollywood Reporter y The War Zone lo describen de forma coherente, y se conservan fotografías.

La tripulación de auxiliares de vuelo, vestidas con miniuniformes de cuero negro, se seleccionó entre los Playboy Clubs y se envió a la escuela de formación de Continental, lo que las convertía en tripulación de cabina cualificada y no en decoración.

Operar un DC-9 para los viajes de un solo hombre resultó ruinoso incluso para Playboy, y el avión se vendió a la venezolana VIASA en 1975, y más tarde voló para Aeromexico. Su fuselaje terminó sus días como exposición educativa en un parque de Querétaro, México. Parte del interior se conserva en la Universidad de Purdue.

Fuentes: hollywoodreporter.com · twz.com

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