“Una jet card sale más barata que contratar un chárter.”
Una jet card es vuelo prepagado: depositas, digamos, $150,000–$250,000 en un proveedor (NetJets, Flexjet, Wheels Up, VistaJet y decenas de brókers) y vas consumiendo a una tarifa horaria fija para una categoría de aeronave determinada. Las tarjetas de jet ligero en EE. UU. rondan los $7,000–$10,000 por hora una vez incluidos impuestos y recargos de combustible; las de súper mediano, unos $12,000–$16,000.
El chárter a demanda para el mismo avión, cotizado viaje a viaje, puede costar $5,000–$8,000 por hora en un jet ligero, pero eso es antes de los tramos de reposicionamiento, los mínimos diarios, las tasas por pernocta y los recargos de días pico, y asume que hay un avión disponible. En un fin de semana festivo puede no haberlo, o el precio puede duplicarse.
La tarifa fija de la tarjeta significa que el proveedor absorbe el costo de reposicionamiento y el riesgo de los días pico (aunque la mayoría de las tarjetas tienen ahora sus propios recargos de días pico y plazos de aviso más largos). También significa que pagas por horas que quizá no uses, con fechas de caducidad y 'mínimos diarios' que redondean al alza los vuelos cortos.
La regla general honesta de los analistas del sector: tarjetas para quienes vuelan con frecuencia, de forma espontánea y en solo ida; chárter para los planificadores y los de ida y vuelta; propiedad fraccionada por encima de unas 50 horas al año.
Fuentes: privatejetcardcomparisons.com · en.wikipedia.org