“Se puede fumar en un jet privado.”
En Estados Unidos, la prohibición federal de fumar se aplica a los vuelos regulares de aerolínea y, desde 2000, a los vuelos chárter con 30 asientos o más, lo que deja a la mayoría de los jets ejecutivos fuera de su alcance. La FAA sigue exigiendo que la tripulación controle el consumo de tabaco y que los lavabos tengan detectores y receptáculos de eliminación en las aeronaves certificadas. Europa es similar: las normas obligan al transporte aéreo comercial, y que puedas encender un cigarrillo en una aeronave privada es decisión del operador.
La decisión del operador suele ser que no. Las flotas de chárter son activos compartidos, y una cabina con olor a humo pierde reservas y valor; limpiar una cabina después de un vuelo con muchos puros puede costar miles. Los programas fraccionados lo prohíben por contrato. Algunos operadores aceptan que se fume caso por caso con un recargo, y un puñado comercializa aeronaves 'aptas para fumadores'.
Donde sí es habitual es en las aeronaves de propiedad total, especialmente en Oriente Medio, en el que fue el mercado ruso y entre ejecutivos aficionados a los puros. Los jets más grandes con salones dedicados y buenos sistemas de renovación de aire lo llevan mejor; el aire de la cabina de un jet ejecutivo se renueva cada par de minutos.
Así que el rumor acierta sobre la ley y es poco fiable sobre la realidad: pregunta antes de embarcar.