En gran parte ciertoviajes

“En un jet privado puedes llevar a tu perro en la cabina y todo el equipaje que quieras.”

Veredicto: Las mascotas en cabina son habituales en aviones chárter y de propiedad privada, y nadie pesa tu maleta en un mostrador. Los límites son físicos y legales, no burocráticos: las bodegas de los jets ligeros son pequeñas, cada kilo cuenta en el cálculo del despegue, y los animales que cruzan fronteras siguen necesitando el mismo papeleo que en una aerolínea.

Volar con un perro es una de las razones más citadas por quienes prueban la aviación privada por primera vez. En la mayoría de los chárteres el animal viaja en la cabina, sobre una manta o un asiento, y el operador simplemente lo anota en el manifiesto. Algunos operadores cobran una tarifa de limpieza; unos pocos propietarios prohíben los animales por completo.

El equipaje es donde la fantasía se topa con la física. Un jet ligero como un Citation CJ3 o un Phenom 300 tiene una bodega de unos 65–85 pies cúbicos: cómodamente unas cuantas maletas con ruedas por persona, pero no el equipo de esquí de ocho personas. Las cabinas más grandes (Challenger, Falcon, Gulfstream) tienen compartimentos de equipaje accesibles en vuelo. Más importante aún: los pilotos calculan peso y balance para cada vuelo; en un día caluroso desde una pista corta, unas maletas pesadas pueden significar menos combustible, una escala técnica o dejar algo en tierra.

A nivel internacional, las mascotas necesitan los mismos microchips, vacunas y certificados sanitarios que exigen las aerolíneas, y llegar a un aeropuerto pequeño puede ser en realidad más difícil, porque no todos los aeropuertos disponen de instalaciones de recepción de animales. El Reino Unido, por ejemplo, solo permite la llegada de mascotas en aeronaves privadas a aeropuertos autorizados.

Fuentes: gov.uk · nbaa.org

Aircraft in this story

Más charla de hangar

Siga curioseando