
“El jet lag es mucho más leve en un jet privado.”
Gulfstream, Bombardier y Dassault llevan años compitiendo en altitud de cabina. Un G700 a 41,000 ft mantiene su cabina a unos 2,900 ft; un Global 7500 a 45,000 ft se sitúa en torno a 4,850 ft; los aviones de línea típicos se presurizan a 6,000–8,000 ft, aunque el Boeing 787 y el Airbus A350 también logran unos 6,000 ft. Una altitud de cabina más baja significa más oxígeno en sangre, y los estudios con tripulaciones y pasajeros de largo radio relacionan las altitudes de cabina más altas con dolores de cabeza, peor sueño y mayor fatiga.
Suma aire realmente fresco (no recirculado), una humedad que puede ser varios puntos porcentuales más alta, una cama plana y la posibilidad de salir a la hora que le convenga a tu reloj biológico, y es plausible que llegues sintiéndote bastante mejor que tras una noche en clase turista.
Pero el jet lag es tu reloj interno en desacuerdo con el sol local, y ninguna cabina arregla eso. Cruzar ocho zonas horarias obliga a tu sistema circadiano a varios días de reajuste, sin importar cómo hayas volado. La formulación honesta: los jets privados reducen sustancialmente la fatiga del viaje, y eso puede hacer que el jet lag se sienta más leve. Que sea más leve no lo ha establecido ninguna investigación independiente.
Fuentes: gulfstream.com · en.wikipedia.org
