
“Taylor Swift demandó a un estudiante universitario por rastrear su jet privado.”
La carta, fechada el 22 de diciembre de 2023 y publicada por TIME en febrero de 2024, sostenía que las publicaciones de Sweeney daban 'a individuos con intención de hacerle daño' una hoja de ruta, y hacía referencia a su experiencia previa con acosadores. Llegó en medio de una ola de cobertura sobre el 'flight-shaming' después de que un análisis de 2022 situara a Swift entre los famosos con mayores emisiones por jet privado, un análisis que, según su equipo, contaba vuelos en los que ella no iba a bordo porque el jet estaba cedido.
Sweeney, entonces un estudiante de 21 años de la Universidad de Florida Central, llevaba tiempo publicando datos de vuelo de decenas de figuras públicas, planteado como un proyecto de responsabilidad climática. La respuesta de su abogado señalaba que la información provenía de señales de transpondedor emitidas públicamente y de registros de la FAA, y que sus publicaciones solían llevar retraso.
Lo que pasó después: nunca se presentó ninguna demanda ante un tribunal. El equipo de Swift vendió posteriormente uno de sus dos Dassault Falcon, y según se informa ella se inscribió en los programas de la FAA que ocultan la matrícula de una aeronave en los feeds públicos. Sweeney siguió publicando en otras plataformas.
Así que la historia es real, la amenaza legal fue real, y la palabra 'demandó' es la exageración.
Fuentes: time.com · cbsnews.com
