
“El Air Force One es básicamente el jet privado del presidente.”
Los dos VC-25A son Boeing 747-200B fuertemente modificados, entregados en 1990. Llevan instalaciones médicas, comunicaciones seguras, contramedidas electrónicas, capacidad de reabastecimiento en vuelo y blindaje contra pulsos electromagnéticos. Sus sustitutos —los VC-25B basados en el 747-8— llevan años en conversión y se esperan para finales de esta década.
Cuando el presidente sube a un avión más pequeño, como un C-32 (un Boeing 757 militar), ese avión se convierte en Air Force One mientras dure el vuelo. Un helicóptero del Cuerpo de Marines que transporte al presidente es Marine One. El nombre sigue al pasajero, no al fuselaje.
Lo que sí se parece a un jet privado: un dormitorio, una oficina, una sala de reuniones, una cocina capaz de alimentar a 100 personas y una espectacular ausencia de filas de seguridad. Lo que no: el hecho de que pertenece a la Fuerza Aérea de EE. UU., cuesta según se informa más de $200,000 por hora de vuelo y está diseñado para mantener al gobierno en funcionamiento durante una guerra nuclear.
Para una vida realmente privada en un jumbo, hay que mirar a los Boeing Business Jet 747-8 propiedad de la realeza del Golfo, que, hay que admitirlo, también tienen dormitorios.
Fuentes: en.wikipedia.org · af.mil
